Matan a tres cristianos en Nigeria, horas después de atentado contra iglesia

Fuente: AFP (de eldía.com.do)

LAGOS.-Hombres armados mataron a tres cristianos en la noche del domingo en el centro de Nigeria, horas después de un atentado suicida contra una iglesia que causó la muerte de siete personas en la misma zona, indicó el lunes una fuente oficial.

Las muertes de creyentes por su fe cristiana en Nigeria aumentan cada año

El atentado suicida tuvo lugar en la ciudad de Jos, cuando los creyentes salían de misa. Siete personas murieron en la explosión provocada por uno o varios kamikazes (el número varía según las fuentes), tras la cual cundió el pánico y hubo represalias.

Tres personas más murieron, al tener lugar enfrentamientos entre jóvenes y disparar los militares en varias oportunidades.

Según socorristas y una fuente gubernamental, 24 personas resultaron heridas. El atentado no fue reivindicado. Otro atentado suicida había tenido lugar en una iglesia de Jos el 26 de febrero, causando la muerte de tres personas y decenas de heridos.

El grupo islamista Boko Haram había reivindicado el atentado del 26 de febrero, antes de anunciar que realizaría otros en el futuro.

Posteriormente, el domingo de noche, en hechos que parecían no tener ningún vínculo con el atentado ocurrido horas antes, tres cristianos fueron ultimados en un pueblo situado al sur de Jos, cuando regresaban a sus hogares.

«Desconocidos armados, en lo que parecía ser una emboscada, detuvieron y mataron a balazos a tres personas, hiriendo a tres más -todos ellos cristianos- en el pueblo de Chugwi», dijo un vocero del gobierno del estado de Plateau, en el que se encuentra Jos, Pam Ayuba.

Boko Haram se alzó en varios Estados del norte en el otoño boreal de 2009, pero la represión brutal de las fuerzas de seguridad federales dejó unos 900 muertos.

El grupo quiere la instauración de un Estado islámico en el norte de Nigeria, económicamente desfavorecido y de mayoría musulmana, mientras que el sur del país, en donde se concentra la producción petrolera del primer productor de crudo de África, es de mayoría cristiana.

Las sociedades se parecen a sus «dioses» – segunda parte

La Apuesta de Pascal

Blaise Pascal

Blaise Pascal (www.solersantias.com)

Blaise Pascal fue un matemático, físico y filósofo católico, de origen francés (1623-1662). Precoz y prodigio como fue, desde su infancia incursionó en reflexiones que probablemente pocos adultos de nuestro tiempo considerarían. Una de estas nos llega después de su muerte, como parte de la obra «Pensées» (Pensamientos), y es la que hoy se conoce como La Apuesta de Pascal (Pascal’s Wager o Pascal’s Gambit). En ella trata de responder con la agudeza de la reflexión lógica las inquietudes acerca de la existencia de Dios y el beneficio de creer en el Creador o no. Trataré de no aburrir al lector muy avezado en estos temas, ni tampoco ahuyentar a quien por primera vez se interesa en este asunto.

La Apuesta de Pascal considera la necesidad de elegir entre dos ideas posibles: Dios, el Creador, existe o no, pero tomando en cuenta el resultado de cualquiera sea la elección. Como si fuera un eje cartesiano, Pascal esboza sus ideas y el resultado es una tabla como la que se muestra más abajo (quienes quieran leer la propuesta completa pueden visitar este enlace en Wikipedia en inglés):

Dios existe (Dios) Dios no existe (¬Dios)
Creer en Dios (Creer) + ∞ (CIELO) – N (NADA)
No creer en Dios (¬Creer) − N (NO-CIELO: LIMBO, PURGATORIO, NADA)− ∞ (NO-CIELO: INFIERNO) + N (NADA)

En resumen, lo que plantea Pascal es lo siguiente: supón que ante la hipótesis planteada debes apostar tu eternidad. Si apuestas a la existencia de Dios y como resultado a esto te comprometes con servirle en el presente en espera de Sus divinas y eternas recompensas, dos resultados son posibles: si Dios no existe, entonces no tendrás la recompensa que esperas y tu eternidad se convierte en algo vacío, pues la eternidad emana de Dios y si no hay Dios, no hay eternidad; por el contrario, si Dios existe entonces recibes los galardones que ofrece como recompensa a tu fe y a tu espera. En ambos casos, la inversión de tu apuesta ha sido vivir de la manera más correcta en el presente, absteniéndote de aquellas cosas desagradables a Dios, y sufriendo por tu deseo de no abandonar alguna de esas cosas que sabes son desaprobadas por Dios, pero que son objeto de tu deseo. Por otro lado, si tu apuesta es a la no existencia de Dios, entonces no hay razones para preocuparse por una inversión de sacrificios ni esfuerzos en el presente. Vives como te place, no te abstienes de nada. De igual manera que en la otra apuesta, dos resultados son posibles: Dios no existe, y con esa ausencia de Dios también se va la necesidad de una eternidad. Simplemente desapareces, ya no eres más. Pero el otro resultado posible es que Dios exista, y que sus reclamos de obediencia te alcancen en la eternidad, y que sufras pena de castigo eterno. ¿Qué apostarías tú? Evidentemente, en la reflexión de Pascal, la apuesta más segura es la de creer en Dios y obedecerle en el presente, pues no hay nada que perder realmente en dicha inversión: una vida de probidad moral, de perseguir los más altos ideales simplemente ennoblece, y al final como resultado te llevas la eterna herencia de gozo, quietud y paz que ofrece ese Dios de las Escrituras cristianas.

Argumentos como este y otros tantos (como el argumento kalam, el argumento ontológico, el argumento teleológico, entre otros) han sido esgrimidos durante años en procura de probar la existencia de Dios, pero no fueron suficientes para convencer una sociedad cada vez más secularista. Mientras Nietzche afirmaba la principal máxima del secularismo: «Dios ha muerto» (la frase completa es «Dios ha muerto. Dios sigue muerto. Y nosotros le hemos matado»), el astrónomo Carl Sagan resume las ideas de Baruch Espinoza y Albert Einstein al afirmar que «Dios es las leyes que rigen el universo» (los interesados en más detalles pueden encontrar la conferencia de Sagan «La Hipótesis de Dios», dictada en 1985, en scribd.com). Con ambas afirmaciones al final se concluye en que Dios no puede ser el modelo para juzgar ni establecer la base de la conducta y la moral, pues ha muerto, y por lo tanto no tenemos que prestar respeto ni atención a ninguna otra cosa que no fuere la naturaleza.

El post se alarga, pues mi pensamientos en relación a este asunto son muchos… Es tiempo de parar, luego continuamos.

Vladimir Aquino Gatón


Las sociedades se parecen a sus “dioses” – primera parte

Al observar el desarrollo de la religión en sus diferentes formas, desde los primitivos dioses tribales, familiares o personales, pasando por los sofisticados dioses de la mitología griega y las diferentes manifestaciones espirituales de sistemas como el budismo, el taoísmo o el confucionismo, hasta llegar a las expresiones de fe contemporáneas, siempre la creencia de la sociedad acerca de lo divino a marcado pauta para establecer los más altos estándares de vida piadosa y de moral.

Los "filodioses" orientales

El concepto de la divinidad en cada sociedad se convierte en el estándar más alto, por lo que la idea de agradar o satisfacer a esa divinidad mueve a los individuos a adoptar una forma de vida, un sistema de creencias e ideas, que procuran agenciarle la benevolencia de dicha divinidad. Esto es así desde el animismo hasta el secularismo, y no es menos cierto entre los que profesamos alguna forma de teísmo.

Después de siglos de lucha en procura de erradicar el concepto de Dios, la sociedad occidental ha cambiado su enfoque: abrumada por cada vez más abundantes evidencias de que el equilibrio en el universo para dar vida a un insignificante planeta como el nuestro no puede ser consecuencia del azar, hoy acepta y aupa la espiritualidad como de cierto valor, y sus efectos como beneficiosos. Sin embargo, este regreso a la espiritualidad en occidente se ha hecho sobre las bases del secularismo más puro, por lo que los nuevos (y a la vez viejos) conceptos espirituales y sus esfuerzos tienen hoy al hombre y la naturaleza como el centro mismo de todo sistema espiritual.

Debido a lo anterior, el hombre no ha procurado encontrar en Dios respuesta al porqué de su existencia, más bien a definido a Dios en función de sus propias limitaciones y necesidades, y de cómo este Dios puede ayudarle a satisfacerlas. Dios ha pasado de ser Señor a ser siervo, recadero de los hombres.

El efecto ha sido devastador. Si bien es cierto hemos logrado avances significativos en salud, tecnología, comunicación y otras ramas de la ciencia y procuramos con ello mejorar nuestra calidad y expectativa de vida, la espiritualidad centrada en el hombre ha provocado crisis, violencia, desilusión, frustración y desesperanza. Es triste leer de los actos cada vez más descontrolados que realiza el ser humano bajo el pretexto de que defiende sus ideas o persigue lograr sus sueños. Países inventan mentiras para iniciar guerras con otros países tan sólo por los recursos que puede obtener el primero avasallando al segundo; grupos étnicos tratan de borrar de la faz de la Tierra a cualquier otra etnia rival (sea esto por raza, costumbres o por creencias religiosas); el vándalo y atracador arrastra a la mujer indefensa que sea aferra a su cartera procurando evitar perder de los pocos recursos con los que cuenta; el hombre le arranca la vida a la mujer en defensa de su «honor mancillado». La lista no tiene fin. Cada uno encuentra en su pensamiento auto-centrado razones válidas para hacer como le place, pues el Estado (que viene a ser el divino rector) es tan corrupto y violento como el individuo mismo e incluso más.

Si continuara el hombre siendo el centro de lo divino, lo que nos espera no es más que el caos y la anarquía.

Vladimir Aquino Gatón

Dones de Señales en el Nuevo Testamento

«Vinieron los fariseos y los saduceos para tentarle, y le pidieron que les mostrase señal del cielo. Mas él respondiendo, les dijo: Cuando anochece, decís: Buen tiempo; porque el cielo tiene arreboles.  Y por la mañana: Hoy habrá tempestad; porque tiene arreboles el cielo nublado. ¡Hipócritas! que sabéis distinguir el aspecto del cielo, ¡mas las señales de los tiempos no podéis! La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás. Y dejándolos, se fue» (Mateo 16.1-4)

Los judíos sentían una necesidad patológica por las evidencias y las señales. Desde el principio de su historia, Israel disfrutó de las más variadas señales, los más sensacionales prodigios: mares abiertos, columnas de nube y fuego, señales en la tierra y en el cielo, portento tras portento Dios manifestaba su favor para con el pueblo escogido. Sin embargo, el sobre énfasis en estas cosas les impidió reconocer las obras y tratos del Señor. Se hicieron a sí mismos incrédulos y demandaron señales por falta de fe, no como comprobación de cual fuera la buena voluntad de Dios. El Señor Jesucristo les mostró milagros y señales como nunca antes se habían hecho, pero la gran mayoría no le creyó y le mataron (Hechos 2.22).

Pablo es milagrosamente liberado de la cárcel en Filipos

Es precisamente por esto que los dones de señales jugaron un papel importante en el inicio de la fe cristiana. Es realmente llamativo que la vasta mayoría de los prodigios y señales fueron hechos por los discípulos ENTRE los judíos y no entre los gentiles (Hechos 5.12; 6.8; 8.6; 8.13), pues es a partir de ellos precisamente de quienes se expandiría el reino de Dios a todas las naciones.

Como si fuesen parte de una campaña publicitaria, los dones carismáticos o espectaculares atrajeron a las muchedumbres a escuchar el mensaje apostólico (Hechos 5.12-16) y sirvieron como confirmación del mensaje y del señorío de Cristo.

Estos dones se suscribían a los siguientes:

A. Lengua e interpretación de lenguas

B. Milagros

C. Sanidades

D. Discernimiento de Espíritu

De estos, los dones de lengua son los más abusados. Muchos hoy en día, mal interpretando las declaraciones del apóstol Pablo en 2 Corintios 12.1-4, procuran hablar lo que Pablo dijo que no podíamos hacer: hablar el lenguaje del tercer cielo! Como el mismo Pablo plantea en 1 Corintios 14, este abuso lo que persigue no es la gloria de Dios ni la edificación de los santos, más bien es la auto complacencia.

La primera mención de los dones de lengua nos enseñan que su propósito iba más allá de llamar la atención: eran herramientas efectivas en la proclamación del mensaje apostólico. En Hechos 2.1-13 se nos resume como sigue:

* Llamaban la atención

* Comunicaban las «maravillas de Dios»

* En el lenguaje común de los oyentes!

Es precisamente por esto que posteriormente cuando los Corintios, fascinados por la notoriedad de los dones carismáticos, llevaron el hablar en lenguas extrañas al culto mismo fue necesario incluir como bastón al don de interpretación de lenguas (1 Corintios 14.5). Así, pues, se buscaba preservar la idea de comunicar el mensaje para edificación de los oyentes y no la simple glorificación personal (ibid. 14.1-4).

En cuanto a los milagros, la idea que estos transmitían era la de actos de naturaleza superior a la humana pero hechos por humanos, los apóstoles. Como en el caso anterior, veamos un ejemplo entre los tantos mencionados en el libro de Hechos de los Apóstoles: el caso de Ananías y Safira (Hechos 5.1-11).

Estos dos pecaron al pretender encontrar reconocimiento público, pues al vender una propiedad quisieron congraciarse con los apóstoles, o mostrar falsa piedad, por lo que trajeron una parte de lo obtenido en la venta como ofrenda a la causa. El problema planteado aquí es que ellos mintieron al decir que habían traído todo el valor de la venta. Pedro les recuerda que la herencia les pertenecía, y que por lo mismo eran libres de hacer con ella lo que quisieran. Ambos murieron por mentir al Espíritu Santo. Esta muerte sobrenatural, sostenida simplemente en las palabras de Pedro (vs. 3-5, 7-10), produjo un impacto espiritual en aquellos que presenciaron este hecho o que llegaron a saberlo:

«Y vino gran temor sobre toda la iglesia, y sobre todos los que oyeron estas cosas» (vs. 11)

Cada hecho sobrenatural, cada milagro, se ocupaba del mismo fin: edificar a la iglesia en ciernes, a los hermanos. Como Pedro, también Esteban (6.8), Felipe (8.6, 7), Bernabé, Pablo (14.3; 15.12), y muchos otros manifestaron en sus ministerios milagros y portentos para llamar la atención de los demás a las Santas Palabras que narra el Evangelio.

Los dones de sanidad, en el mismo orden, no procuraban en sí la simple sanidad física, pero más bien la espiritual. Es importante observar que nunca los apóstoles ni los discípulos persiguieron los milagros ni las sanidades, como tampoco lo hizo el Señor Jesucristo. En lugar de ir a los hospitales, hospicios y orfanatos, o en lugar de hacer «campañas de sanidad» e invitar a todos los enfermos, los discípulos realizaban estas sanidades y milagros según se les presentaba. Por ejemplo, cuando el apóstol Pablo llega a Filipos acompañado de Lucas y Silas, y quizás de otros, una joven con espíritu de adivinación les persigue donde quiera que van (Hechos 16.16, 17). Pablo, luego de llegar al colmo, reprende al espíritu demonio y libera a la joven de su carga. Pablo no llegó a Filipos diciendo: «Traed a todos los endemoniados y enfermos, y veréis como son sanados!». Ni siquiera libera a la joven a la primera, es cuando el accionar de esa joven entorpece el ministerio que Pablo trae liberación a su vida. De nuevo, dones carismáticos pero con propósito.

Mis Divinas Decisiones – Congreso JBC 2011

Haz "Click" en la imagen para descargar las diapositivas. Necesitarás Acrobat Reader

Aquí les dejo las diapositivas del taller «Mis Divinas Decisiones», que compartimos el pasado Sábado 22 de Abril del 2011 en el Congreso Nacional JBC 2011 «En tu vida ¿Quién decide?«. Gracias a todos los que asistieron y compartieron con nosotros sus impresiones, y gracias a todos aquellos que expresaron las bendiciones que este taller significó para sus vidas.

En resumen, esta taller demuestra el porqué es necesario contar con Dios ante cada decisión de nuestras vidas. No hay decisión tan pequeña o tan insignificante como para que el creado no entienda lo que el Creador quiere. Sentir lo que Dios siente, escuchar lo que dice y hacer lo que hace u ordena hacer son la clave para tomar decisiones divinas en nuestras vidas.

Espero sea de bendición nuevamente.

Vladimir

PARÁBOLA DE LAS FLEXIONES DE PECHO

UN MENSAJE A LA CONCIENCIA – PARÁBOLA DE LAS FLEXIONES DE PECHO
Carlos Rey

Carlos Rey

por Carlos Rey

Esteban era el alumno más fornido de la clase de religión del profesor Pérez. Un día el profesor le pidió que se quedara un rato después de la clase, y le preguntó:

—¿Cuántas flexiones de pecho puedes hacer?

—¿Flexiones de pecho?

—Sí, también se conocen como planchas y lagartijas.

—¡Ah! Puedo hacer sesenta —le contestó Esteban.

—¿Sesenta? ¡Muy bien, Esteban! —lo felicitó el profesor—. ¿Crees que podrías hacer ciento veinte?

—No sé —respondió Esteban—; nunca he hecho ciento veinte seguidas.

—¿Qué tal si las haces en series de cinco? Para que mi plan dé resultado, necesito que este viernes hagas ciento veinte en series de cinco. ¿Crees que puedes hacerlo?

¿Cuántas flexiones de pecho puedes hacer?

"¿Cuántas flexiones de pecho puedes hacer?"

—Bueno, creo que sí. Por lo menos puedo intentarlo.

Y así quedaron. Ese viernes al comienzo de la clase el profesor Pérez sacó una caja llena de las galletas predilectas de todos.

El profesor se acercó a la primera niña en la primera fila y le preguntó:

—María, ¿quieres una galleta?

María respondió:

—Sí, gracias.

—Entonces el profesor se volvió a Esteban y le preguntó:

—Esteban, ¿puedes hacer cinco flexiones de pecho para que María reciba una galleta?

—Claro —dijo Esteban—, y comenzó a hacer cinco flexiones.

Tan pronto como Esteban terminó de hacerlas, el profesor puso una galleta sobre el pupitre de María. De ahí pasó a José, el próximo alumno, y le preguntó:

—José, ¿quieres una galleta?

Cuando José le dijo que sí, el profesor le pidió a Esteban que hiciera otras cinco flexiones, Esteban las hizo, y José también recibió su galleta.

Así procedieron hasta que terminaron la primera fila. Esteban hizo cinco flexiones por persona para que cada una pudiera recibir su galleta. En la segunda fila llegaron a Pedro, el capitán del equipo de fútbol. Cuando el profesor le preguntó si quería una galleta, Pedro respondió:

—¿Acaso no puedo hacer las flexiones yo mismo?

—No, las tiene que hacer Esteban —le contestó el profesor.

—Entonces yo no quiero una galleta —replicó Pedro.

No obstante, el profesor le pidió a Esteban que hiciera cinco flexiones de pecho para que Pedro recibiera la galleta que no quería, y le dijo a Pedro que si no quería la galleta, que la dejara encima del pupitre.

Al ver que Esteban sudaba y que ya no volvía a levantarse entre series porque le exigía demasiado esfuerzo, los alumnos de la tercera fila dijeron uno tras otro que no querían la galleta. Sin embargo, cada vez que Esteban hacía otras cinco flexiones, el profesor ponía una galleta en el siguiente pupitre.

Al final de la cuarta fila, los brazos de Esteban le temblaban con cada flexión, y gotas de sudor le corrían por el rostro, así como las lágrimas de los alumnos que lo observaban. Cuando terminó de hacer la última flexión, consciente de que había logrado hacer todas las flexiones necesarias, sintió que se le desplomaron los brazos y cayó de bruces contra el piso.

El profesor Pérez dijo entonces:

—Fue así como nuestro Salvador Jesucristo exclamó con fuerza: «¡Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu!»Y consciente de que había hecho todo lo necesario para pagar el precio de nuestra salvación, se desplomó en la cruz y murió, aun por los que no querían aceptar esa salvación.