Revisando mis resoluciones para el 2012

Concluye el 2012, y antes de embarcarnos en metas nuevas para el 2013 es oportuno repasar aquellas que fueron parte del año que acaba. En Diciembre del 2011 compartí con la Congregación Bíblica Cristiana Las Caobas mis resoluciones para el 2012, e invitaba a los hermanos a considerar las mismas. 2012-2013

Estas fueron mis resoluciones:

  1. “Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse…” (Daniel 1.8); cuando el joven Daniel y sus amigos fueron llevados a la cautividad su procedencia les privilegio sobre los otros: buena familia, buena educación, buena reputación (1.3, 4) les granjeó franca entrada al palacio real tanto a Daniel como a sus amigos en tiempos de tribulación para todo Israel. Sin duda era fácil en esta situación enorgullecerse y saciar sus vidas con todo el “bien” que Babilonia tenía para ofrecerle a jóvenes “bien parecidos” y de privilegiada posición, y poner así a un lado el compromiso con Jehová y sus divinas ordenanzas. Sin embargo, Daniel y sus amigos decidieron no contaminarse con lo que les era provisto desde el palacio real. Esto no es sólo un asunto de alimentos, es una decisión de vida que muestra como Daniel y sus amigos estaban tan comprometidos con la pureza que tenían cuidado aún de las cosas que comían. Durante todo este 2012 he luchado por mantener mi mente enfocada en esta decisión, y esto ha sido vital en mi crecimiento personal, en mi relación con mi Señor y Salvador. No tengo en mi suficiente pureza como para merecerle a El, pero sigo procurando la pureza para no afectar mi relación con El.
  2. “Respondió Rut: No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. Donde tú murieres, moriré yo, y allí seré sepultada; así me haga Jehová, y aun me añada, que sólo la muerte hará separación entre nosotras dos. Y viendo Noemí que estaba tan resuelta a ir con ella, no dijo más.” (Rut 1.16–18); la determinación de Rut de no abandonar a su suegra a pesar de las circunstancias (la viudez, que en el oriente medio de esos tiempos era una condena al sufrimiento y la miseria, el mudarse a un país diferente y abandonar su propia familia, etc) es sorprendente y alentadora. Sin duda era mucho más sencillo para Rut el regresar a su familia y procurar vivir del campo y de lo que su padre y hermanos le permitieran obtener, que tener que ir a una nación sería vista como intrusa y en la que probablemente debería prostituirse para vivir. Sin embargo, nada de esto importaba cuando lo que estaba en juego era la vida de su amiga Noemí. Tal como Rut, he comprometido mi vida a no dudar en hacer lo que sea necesario para ser útil y mostrar amor a mi familia, mis amigos y mis hermanos. Sufrir con ellos, no abandonarles a su suerte, entender que debo estar ahí para ellos, sin importar lo que me cueste a mi.
  3. “Después de esto se turbó el corazón de David, porque había cortado la orilla del manto de Saúl.Y dijo a sus hombres: Jehová me guarde de hacer tal cosa contra mi señor, el ungido de Jehová, que yo extienda mi mano contra él; porque es el ungido de Jehová.” (1º Samuel 24.5–6); David es perseguido por Saúl, su suegro y rey de Israel. Esta persecución no tenía nada que ver con daños que ocasionara David, pero más bien en los celos y temores de Saúl. David había sido ungido para ser rey de Israel en lugar de Saúl, pero nunca procuró apoderarse del trono, antes prefirió esperar el tiempo de Dios. Tremenda lección de David para tantos de nosotros! Todos aquellos que estamos bajo la autoridad de alguien en el ministerio nos sentimos tentados a desdeñar tal autoridad, a murmurar contra ella y, en ocasiones a procurar removerla por cualquier medio posible, y más triste es pensar que muchos de nosotros caemos en dichas tentaciones. Si alguien podía decidirse a criticar, murmurar, deponer la autoridad puesta sobre él era David. En el pasaje más arriba señalado, David tenía en sus manos la vida de Saúl (hecho que ocurrió en dos oportunidades diferentes), y pudiendo David poner fin a las persecuciones de Saúl, al temor por su propia vida, y siendo apoyado y motivado por sus hombres a que lo hiciera, David prefirió ser fiel al Señor, aun sabiendo que el reino sería suyo él decidió esperar el tiempo de Dios. Que gran año para crecer en esto! No debo levantarme contra aquel o aquellos que el Señor a colocado sobre mi, tengo o no yo motivos para ello. Hacer la voluntad del Señor y esperar por Su tiempo y no el mío.

Doy gracias al Señor porque ninguna de estas resoluciones me abandonaron en todo el año, y no creo que me abandonen ya nunca más. Gracias, Señor.

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